Jaime Saavedra Chanduví debe ser el Ministro de Estado más codiciado de la gestión del presidente Ollanta Humala, tan es así que el exfuncionario del Banco Mundial ha sido voceado por más de un candidato presidencial a mantenerse en el cargo en la próxima gestión 2016-2021 de llegarse al poder. Este economista, que ha trabajado en los más importantes cargos gerenciales de los organismos internacionales desde campos de pobreza, equidad y generación de oportunidades; ha logrado ser el consenso técnico y político que el sector educación necesitaba. Pero, sobre todo, ha logrado gestionar los resultados que un país en vía de desarrollo como el Perú demanda.

Para nadie es un secreto que el gran talón de Aquiles del Estado peruano es la educación, el último resultado de la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA) de la OCDE y el Índice de Ignorancia de Ipsos así lo demuestran, resultados negativos que indican que algo anda mal. Sin embargo, revertirlos rápidamente –como todos anhelados- será más complejo de lo que parece. El resultado de Políticas Públicas en este sector tarda más que un mes, un año o una década, es todo un proceso educativo que empieza a los 3 o 4 años hasta la edad universitaria o técnica, proceso que necesita inicio, obsesión, compromiso financiero y político, gestión y prolongación en el tiempo.

Necesitamos dar el salto de escala en escala. El ministro Saavedra es consciente de ello pero es más importante para él el paso a paso sin que nadie “tumbe” la reforma y manteniendo un paso acelerado pero sereno. Durante su gestión hay importantes logros: se ha aumentado el nivel de aprendizaje de los chicos de 2do grado de primaria pasando de un 15% a un 50%  de comprensión lectora, el gasto público de un chico de secundaria se ha aumentado en los últimos años de US$640 a US$1 100 en alumno por año (mientras que en los países de la OCDE la inversión es de US$8 000), continuó y construyó en base a lo que el gobierno anterior realizó (determinado que sí es una política pública) impulsando la carrera meritocrática del maestro, desarrolló un ingreso a la carrera docente extremadamente riguroso y exigente donde postularon más de 200 000 docentes y solo entraron 8 000, generó la capacitación en gestión pedagógica a más de 15 000 directores, la Jornada Escolar Completa, la Política Nacional de Inglés, entrega de bonificación a profesores que enseñen en zonas rurales o sean bilingües, la reforma universitaria, la reforma en los institutos superiores tecnológicos, entre otros.

Los avances en educación son innumerables, podríamos escribir y continuar escribiendo. Estamos en la ruta correcta, pero no estamos donde debemos estar, se ha construido donde ya se había empezado y eso lo más importante para lograr el paso a paso. Saavedra ha demostrado un temple por la equidad y meritocracia. Su equipo técnico, además, es con los mejores profesionales, quienes les han inyectado a la educación gestión y dinamismo. No cabe duda que para seguir avanzando la educación debe ser una obsesión.

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