Arturo Garro Miró Quesada
Licenciado en Comunicaciones.

El pasado 31 de marzo, por vez primera en la historia electoral peruana, se organizó un debate entre los candidatos a la Primera Vicepresidencia de la República, gracias a un medio privado de comunicación.

Para comenzar, los vicepresidentes según la Constitución tienen un rol de suplencia del Jefe de Estado cuando este abandona el territorio nacional, o no puede ejercer la presidencia por motivos de salud o incapacidad mental, o es destituido por el Congreso; es decir, un suplente que solo tiene que esperar a ser llamado para entrar a la cancha. A diferencia de otros países de la región que son automáticamente presidentes de la cámara alta o el senado.

Lo que se vio durante el debate vicepresidencial fue un formato rápido y ágil en el cual los candidatos participantes Lourdes Flores (Alianza Popular), Víctor Andrés García Belaúnde (Acción Popular) y Martín Vizcarra (Peruanos Por el Kambio), pudieron exponer las propuestas de sus respectivos candidatos presidenciales y a su vez, podían hacerse preguntas y cuestionarse entre ellos. La cereza de este debate a mi parecer fue que la gente pudo enviar sus preguntas a los organizadores del debate; lo cual SÍ hace al debate inclusivo.

En cuanto a los candidatos que participaron. Lourdes Flores supo articular su discurso de forma clara, resumida -en 140 caracteres como ella decía- y fácil de entender; inclusive hasta para enviar dardos y responderlos mostró clase. En cuanto a Martín Vizcarra vi a una persona preparada, seria y con experiencia en gestión. La crítica que haría a la presentación del señor Vizcarra es que al principio se le notaba incómodo con los constantes ataque proferidos hacia su persona por Víctor Andrés García Belaúnde. La presentación que no me gustó, ya sea por su agresividad, falta de propuestas claras e inclusive la insinuación de alteración de una pregunta puesto que no supo cómo responderla, fue la del congresista Víctor Andrés García Belaúnde el cual se dedicó solamente a insultar a sus oponentes; inclusive inventó una nueva palabra, PPGas.

Tanto Flores como Vizcarra demostraron preparación y conocimiento de las propuestas que sus partidos ofrecen a la ciudadanía, pero el señor García Belaúnde simplemente se dedicó a insultar y venderse como el santo varón de la lucha anti corrupción lo cual es cuestionable. No olvidemos que cuando el congresista García Belaúnde presidió la comisión Oscar López Meneses, se vio obligado a renunciar debido a que sostuvo una cita con el actual mandatario Ollanta Humala; cita en la cual tocó con el mandatario algunos temas que iban a tratarse en la comisión.

Ahora pasemos a los ausentes. Marco Arana (Frente Amplio), que llegó 37 minutos después del inicio del debate (no se le permitió integrarse al panel) aduciendo –vía Twitter- que su tardanza se debía al intenso tráfico en la Av. Javier Prado. Y José Climper de Fuerza Popular, quien previamente se excusó de participar. En el caso del señor Arana, la excusa del tráfico es precisamente eso, una excusa. Utilizando sus palabras –y habiendo invitado a los candidatos desde las 17:30 horas-, cómo pretendía llegar a tiempo si salió de Pueblo Libre recién a las 17:15 horas; ni con escolta la hacía. ¿O es que nadie en el Frente Amplio sabe que a partir de las 17:30 horas la avenida Javier Prado se congestiona porque es hora punta? Ya pues, eso se arreglaba saliendo más temprano. En conclusión, se buscó un pretexto de última hora para safar cuerpo ante la falta de propuestas. En cuanto al candidato de Fuerza Popular, coincido con Fernán Altuve cuando dijo que Climper pudo haber declinado la invitación como una cuestión de estrategia a fin de no perjudicar la buena ubicación de su candidata presidencial en las encuestas. Pero esto podría resultarle contraproducente porque algunas personas podrían tomar esta declinación como un síntoma de soberbia. Los partidos se juegan hasta el final, y hasta que el árbitro no toque el pitazo final, la pelota sigue corriendo. No olvidemos lo que sucedió en el partido México vs. Holanda por los octavos de final del mundial de Brasil 2014. México mete el primer gol del partido temprano, pero los mexicanos no salieron a buscar más goles y solo se dedicaron a defenderse, como consecuencia de ello, Holanda volteó el partido y terminó ganando 2 a 1.

Lo que debió ser rescatado por el Jurado Nacional de Elecciones para el debate presidencial del próximo domingo 3 de abril es el formato con el cual se desarrolló el debate vicepresidencial. Para comenzar, solamente invitar a los candidatos que aparecen en los cinco primeros lugares de las encuestas, ello ayudaría a darle mayor tiempo al debate de propuestas –como las respectivas réplicas y dúplicas- en igualdad de condiciones a los partidos con posibilidades reales de ser gobierno. Darle mayor participación a las preguntas del público sobre las inquietudes y problemas de su día a día, como también el que se abarquen más campos temáticos de los ya habituales.

El formato propuesto por el JNE no facilita la exposición de propuesta, pero si abre la puerta a los ataque de personales y al espectáculo dejando de lado los planteamientos programáticos de cada partido. Los cuales, dicho sea de paso, escucharemos por primera vez puesto que durante toda la campaña los ciudadanos hemos tenido – y aún tenemos- la incertidumbre de no saber a estas alturas quienes finalmente competirán por la presidencia; todo esto gracias a ustedes, señores magistrados. Su argumento para este formato es que debe de primar la inclusión de todas las fuerzas en contienda; pero señores magistrados del JNE, de los diez partidos que aún quedan en carrera, solo cinco tienen posibilidades reales de ser gobierno, y los ciudadanos queremos escuchar a quienes SÍ TIENEN posibilidades; los otros cinco, sin ánimo de ofender, algunos inclusive ni llegan al 0,5%

Bienvenidos todos los debates, pero que no nos hagan perder el tiempo con candidatos que solo buscan diez minutos de televisión gratis con riesgo a convertir el debate en un circo anticipado.

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