He apoyado a Julio Guzmán desde que lo conocí hace más de dos años. Desde que tenia 0% en las encuestas. Lo he apoyado porque lo considero un hombre íntegro, comprometido con el Perú y con el conocimiento y las ganas necesarias para hacer las cosas bien. Lo primero que pensé al conocerlo fue “al fin un hombre preparado que quiere ser presidente de nuestro país, reformar el Estado, modernizarlo y luchar contra la corrupción”. Me dio mucha alegría y me llenó de esperanza verlo crecer en las encuestas día a día y llevarse de encuentro a muchos candidatos impresentables hasta colocarse en el segundo lugar de las preferencias.

Por fin, después de muchos años, había un panorama electoral en el que podíamos elegir al mejor entre una oferta decente en los primeros lugares. Pero por alguna razón los peruanos somos expertos en meternos autogol y no soportamos mucho rato condiciones de tranquilidad y calma política. Entonces pasó lo que todos vimos pasar y yo viví en carne propia con impotencia e indignación como le hicieron a Julio un carga montón injusto que terminó por destruir su candidatura y sacarlo de las elecciones. Muchos celebraron su caída como quien celebra la crucifixión del cristo y esos mismos hoy lloran al ver como el cielo se vuelve gris y las nubes densas como si fuera un castigo divino. Hoy veo el panorama preocupado. Muy preocupado, porque las elecciones son un partido de ajedrez político y son un juego muy peligroso.

Mover las fichas de manera equivocada puede terminar coronando alfiles y peones a la muerte de reyes y reinas. La salida de Guzmán movió el tablero de la forma menos pensada y calculada por los jugadores y el resultado es el que tenemos al frente. Nuevamente nos enfrentamos a un panorama en el que tenemos que elegir entre el menos malo y rogar a Dios que el diablo no pase a segunda vuelta. Pasamos de jugar ajedrez a jugar al Cuco. Es por eso que me he decidido a escribir estas líneas. No para llorar sobre leche derramada sino para reflexionar y pensar, e invitarlos a que lo hagan conmigo, en que mucho más importante que una competencia y que una elección es nuestro país, nuestras familias, nuestros hijos, nuestros amigos. Por encima del juego de ajedrez estamos todos nosotros como pueblo, como Nación.

Hoy veo todo en riesgo al enfrentarnos a la altísima posibilidad de que Verónica Mendoza se convierta en la próxima Presidenta de nuestro país. Ella representa para mí un modelo retrogrado y todo lo que yo no quiero para mi patria. Caos, desorden, improvisación y retroceso. Y yo no me voy a quedar aquí sentado mirando como la posibilidad de que el Perú caiga al abismo pasa frente a nuestros ojos. Es por eso que, a pesar de que ninguno de los actuales candidatos es santo de mi devoción, he decidido en esta primera vuelta apoyar a PPK e invito a todos los morados incluyendo a Julio Guzmán a hacer los mismo por el bien de nuestro país. Dios nos ayude por nuestras familias, por nuestra patria. ¡Viva el Perú!

1 Comentario

  1. Estimado Rollin, este análisis no ayuda en nada la candidatura de PPK, al cual personalmente también apoyo. Para ganar una elección se necesita el apoyo de la mayoría de los peruanos y si esta mayoría decide darle su voto a la sra. Verónica Mendoza, solo nos queda respetar, apoyar y ser un vigilante de todas sus acciones que pueda realizar en contra de los intereses del país. Este miedo que muchos como tú pregonan desde sus tribunas hacen que la mayoría de la gente, que no ha visto mejorar su situación económica y, por tanto, su calidad de vida en estos últimos 20 años opte por este cambio de modelo y fundamentalmente porque los que pregonamos las políticas de libre mercado hemos dejado y apoyado a que las grandes empresas no contribuyan con el crecimiento y desarrollo de los pueblos más alejados del país. Estas empresas han creído que con entregar las regalías por la explotación de nuestros recursos naturales al estado se acaba su responsabilidad social para ayudar a estos pueblos a lograr su bienestar.
    La culpa es de todos nosotros, porque jamás supimos unirnos para hacer y construir un país más justo e igualitario en donde todos tengamos las mismas oportunidades. Personalmente no le tengo miedo a que la izquierda gobierne nuestro país, porque igual seguiré trabajando y tratare siempre de luchar para darle lo mejor a mi familia y a mi país. Y si hay un gobierno que nos guíe al abismo como tu dices, pues allí sera el momento donde todos nos levantaremos para recuperar que con tanto sacrificio hemos conseguido todos los peruanos. Un abrazo.

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