nicolas maduro

Desde inicios de año, cuando la opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD) se instaló como mayoría absoluta en la Asamblea Nacional Legislativa, el presidente Nicolás Maduro ya comenzaba a dar chispazos de que no cedería ni un ápice ante la ley de amnistía -una de las banderas que más ondeó durante la etapa electoral antes del 6 de diciembre- que busca la liberación de los presos políticos en Venezuela, muchos de ellos arrestados tras las protestas de febrero de 2014, acusados de azuzar a los ciudadanos y de gatillar las manifestaciones que terminaron con 43 muertos.

Hoy, luego de que la Asamblea Nacional Legislativa de Venezuela (Parlamento) aprobara de manera contundente esta normativa, el sucesor de Hugo Chávez inició una consulta popular que seguirá hasta el lunes en distintas ciudades del país caribeño cuyo objetivo es conocer la opinión de la población respecto a esta legislación. “Yo tengo una opinión muy firme, pero quiero escuchar la opinión del pueblo venezolano sobre esta ley criminal”, aseguró Maduro el día de ayer.

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La polémica ley de amnistía busca la excarcelación de 78 presos políticos -entre ellos Leopoldo López y Daniel Ceballos– que han sido responsabilizados por el oficialismo venezolano de encabezar las protestas de 2014. Según la Carta Magna venezolana, Maduro cuenta con diez días para pronunciarse sobre la ley, caso contrario, la Asamblea Nacional puede promulgarla sin su aquiescencia.

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“Ni Pinochet aprobó una ley criminal tan vergonzante como la que acaba de aprobar la derecha”, anunció Maduro, para quien -al igual que muchos líderes chavistas, como el ex presidente del Legislativo, Diosdado Cabello– esta ley solo generará impunidad y caos en la nación. Aparte de observar la ley, Maduro puede enviarla al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) para que este la ratifique o rechace, que es lo que muchos prevén, pues el TSJ jamás ha fallado en contra del Ejecutivo.

Mientras tanto, la oposición venezolana ha empezado una gira tanto al interior del país como al extranjero para conseguir el apoyo de líderes mundiales y organismos de derechos humanos.

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