En este diario creemos firmemente que toda sociedad democrática se debe regir por las leyes y no por los hombres. Este es un principio esencial si queremos garantizar el trato justo e equitativo a todos los ciudadanos. Por ello es importante reconocer la labor que viene realizando el Jurado Nacional de Elecciones, que contra todo pronostico ha sabido resolver cada caso que han oído con ponderación y justicia.Todo ello en una difícil coyuntura, endonde ha habido interferencias electorales de parte del propio Jefe de Estado. De otro lado, muy a pesar de las marchas y los plantones, las autoridades electorales han resuelto de acuerdo a la ley y como dirían los romanos: Dura lex sed lex.

Lo verdaderamente lamentable es ver como medios y colectivos se mueven por calles y plazas para dilapidar la labor de los entes jurisdiccionales. Es así que los apepistas y “guzmanlovers” se aportaron frente al Jurado y ahora los “No a Keiko” movilizan todo lo que tienen y lo que les falta para generar presión. Y la demolición está en marcha. Sin embargo, el caso es eminentemente jurídico y de interpretación de los dispositivos normativos. Aquí el Jurado debe verificar si lo sucedido con Factor K es atribuible a la candidata y cuáles son los requisitos de atribución de responsabilidad. Por lo pronto el Jurado Especial Electoral ha salvado a la candidata naranja, veremos qué dice ahora la instancia superior y respetemos.

Por otro lado, vale la pena comentar que la ley que estamos viendo aplicada por al sistema electoral es un desatino de calibre mayor. Un pedazo legislativo producto de la irresponsabilidad y corta visión (o trampa a la otorongo) de los legisladores peruanos. Solo al digno Congreso de la Republica del Perú se le ocurre aprobar una ley electoral en medio del proceso. Norma que desde su entrada en vigencia, turbó las elecciones por incluir medidas que era de imposible aplicación. Como resultado hemos visto una andana de procesos de exclusión y tachas, muy bien usadas por operadores políticos, que han fungido como armas políticas para erradicar adversarios. El resultado no es “culpa” de los operadores del derecho, sino de los legisladores. De las personas que hoy buscan la reelección.

Entre todo, si bien hemos visto cuestionamientos y tachas de uno y otro lado, desde aquí nos gustaría rescatar la importancia de la gimnasia jurídica que hemos vivido. Todo esto es parte del proceso de fortalecimiento de las instituciones. Como estamos observando en cada caso se han agotado los recursos respectivos y de ha resuelto como manda la ley. Eso no ha significado la caída de la democracia como algunos vaticinaban, ni el robo de la voluntad popular, ni ha supuesto una revuelta (sea naranja, morada o azul). Por el contrario, los electores se han adaptado al proceso y han buscado nuevas preferencias (para bien o para mal). Así como país nos vamos acostumbrando a respetar decisiones y a reflexionar de manera respetuosa sobre las mismas, sin gritar fraude o guerra sucia, dejando de lado el antaño criollismo característico de nuestro sistema político Por ello, podemos decir que poco a poco vamos madurando.

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